MACHISMO EN EL LENGUAJE

Hace ya un tiempo publiqué un artículo en el que hablaba del género, de la lengua y de si la gente se sentía representada en este sentido. Es un asunto tan amplio que no he dejado de darle vueltas y hoy doy un paso más escribiendo sobre lo machista que puede llegar a ser nuestro idioma. Al fin y al cabo, el lenguaje es el reflejo de una sociedad y, si tenemos todas estas palabras quitándole brillo a una de las lenguas más bonitas del mundo, no podremos avanzar.

La mayoría de las expresiones que hacen ver que el español es una lengua que tiende al machismo son vulgarismos y expresiones coloquiales. Entre estas, tenemos ejemplos como «ser todo un hombre» u «hombre de la calle», que la RAE tiene a bien definir como «persona normal y corriente». No entraré ahora en el debate de lo que es normal y lo que no lo es, pero lo que sí que está claro es que se trata de algo bastante machista si tenemos en cuenta que la «mujer de la calle» es, también según la RAE, una «prostituta que busca a sus clientes en la calle».

Lo más grave de todo es que esta distinción entre lo masculino como algo positivo y lo femenino como algo no tan bueno se da en infinidad de ocasiones. De este modo, cuando algo es magnífico decimos que «es la polla» y cuando algo no nos gusta tanto se convierte en un «coñazo». Una de las pocas muestras de debilidad masculina que he encontrado en el lenguaje es el término «acojonado», que evidentemente hace alusión a los genitales masculinos, pero denota cobardía. No obstante, si buscamos otras expresiones para indicar que algo es apoteósico, podemos utilizar la también machista «de puta madre».

Pero si por algo destaca el machismo de nuestra lengua es por el uso de los insultos. ¿Qué se le dice a un hombre? Pues por ejemplo «cabrón». ¿Qué se le suele decir a una mujer? Se me vienen a la mente cosas como «zorra» y «puta». Sí, lo que pensáis tiene todo el sentido del mundo. Cuando se insulta al hombre se le dice que es un cornudo porque la fidelidad de la mujer hacia él es cuestionable (por utilizar un eufemismo) y cuando se insulta a la mujer se le reprocha una conducta que se tilda de inapropiada (también en el terreno de la fidelidad y del sexo). Vamos, que tanto si insultas a un hombre como si insultas a una mujer, es esta última la que acaba lingüísticamente escaldada.

bathroom-2028084_960_720

No digo que dejemos de insultar; todos tenemos el derecho de defendernos y, sobre todo, de soltarlo todo y quedarnos a gusto. Pero tenemos un gran abanico en el que se encuentran opciones como «gilipollas», «imbécil» o «idiota» que además nos dan la oportunidad de ser invariable en el género, pudiendo quedar satisfechos a la hora de expresar el sentimiento y también en cuanto a un buen uso lingüístico.

Ahora que esta entrada de blog está degenerando a caminos un tanto aleatorios voy a dar dos ejemplos más para terminar de evidenciar todo lo que he estado explicando. Por un lado, tenemos «corres como una niña» y por otro lado «eres una nenaza», que hace parecer que los signos de debilidad solo los muestra el género femenino.

Para ir más lejos, el lenguaje siempre se posiciona a favor del hombre, pero del hombre heterosexual, ya que también adolecemos de utilizar expresiones con un marcado carácter homófobo como «mariconada», «a tomar por culo» o «estar como el culo», cuya imagen es más que evidente para todos.

No quiero decir a nadie cómo debe utilizar su idioma, pero sería un acto encomiable el darse cuenta de que el origen de muchas de las palabras que utilizamos tienen un carácter machista, homófobo y casi en la totalidad de los casos sexualizado (ya me diréis de dónde vienen joyas como «joder» o «que te den»).

Como decía al principio del texto, el lenguaje contribuye a crear una realidad y por eso no debemos olvidarnos que un debate sobre este asunto es más que necesario. Si queremos virar hacia un lenguaje más igualitario y respetuoso (en definitiva, más alejado de las doctrinas del patriarcado imperante en nuestra sociedad) deberíamos al menos plantearnos si el mantener este tipo de expresiones y palabras en nuestro idioma nos beneficia, nos perjudica o simplemente la gente no se plantea el origen de lo que dice porque, sí, puede que digas todas estas expresiones y que no seas machista ni homófobo. Aún así, esto debe servir de toma de conciencia más que como un análisis de las decisiones lingüísticas. Abrir un debate para abordar este tema es más que necesario. Y tú, ¿qué piensas?

 

 

Anuncios

One thought on “MACHISMO EN EL LENGUAJE

  1. Pingback: LENGUAJE INCLUSIVO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s